Tratamientos caseros para combatir la rosácea

Estos remedios caseros son una excelente alternativa para quienes sufren de rosácea y desean combatirla sin afectar más su piel y su bolsillo ¡no dejes de probarlos!

La rosácea se produce por la dilatación de los capilares cercanos a la superficie de la piel, por lo que esta se ve enrojecida. Los lugares más frecuentes donde aparece son las mejillas, el mentón y la nariz. También puede presentar granos similares al acné, ardor y sensibilidad al tacto. Para contribuir a darle una solución a este inconveniente, te invitamos a conocer los mejores tratamientos naturales para la rosácea en el siguiente artículo.

La rosácea afecta mayormente a las mujeres de tez blanca entre los 30 y los 50 años de edad y en menor medida a los hombres. Además, se puede presentar en diferentes etapas de la vida y de manera intermitente. Si bien se desconocen las causas de la rosácea, algunos factores que la agravan son:

  • La predisposición genética.
  • Los desequilibrios hormonales como la menopausia o el embarazo.
  • La tensión emocional o el estrés.
  • El excesivo frío o calor.
  • El uso de cosméticos que contengan alcohol.
  • La toma de ciertos medicamentos como los vasodilatadores.
  • Las bebidas con alcohol o cafeína.
  • Las comidas muy condimentadas o fritas.

Tratamientos caseros para combatir la rosácea

Remedios caseros populares para la rosácea

1. Elabora un batido de tomate con rábanos y pepinos y bebe en ayunas, esto ayudará a balancear la distribución de la grasa o sebo que lubrica la piel del rostro.

2. Aplica directamente sobre la piel afectada la pulpa de un aloe vera o sábila en la zona afectada. Siempre la piel ha de estar limpia y es preciso verificar antes si se es o no alérgico. Coloca para ello un poco en la muñeca y si se pone de color rojo, no la utilices.

3. Mezcla media taza de agua con una cucharada de vinagre de manzana.  Aplica con un poco de algodón en el rostro.

4. Coloca unas gotas de aceite de oliva en los dedos y realiza masajes circulares hacia afuera, empezando en la nariz y terminando en las orejas. Repite durante cinco minutos antes de dormir cada día y no enjuagues.

5. Hierve un puñado de manzanilla en medio litro de agua por diez minutos. Retira del fuego y deja refrescar, aplica sobre el área afectada cuando se haya enfriado usando una bolita de algodón. Repite a la mañana y a la noche todos los días. La manzanilla ayuda a aliviar el enrojecimiento de la piel.

6. Pela un pepino y coloca en la batidora. Añade una taza de agua y la clara de un huevo. Bate bien aplica en el rostro y deja actuar durante media hora. Lava con agua fresca y repite a diario.

7. Hierve por diez minutos medio litro de agua y 20 gramos de hojas frescas o secas de ortiga. Apaga el fuego y tapa. Deja que infusione por 10 minutos y luego añade el zumo de un limón. Cuela y bebe dos tazas por día, separadas de las comidas.

8. Realiza una infusión de té verde como si fueras a beberlo, pero en lugar de ello, deja enfriar y embebe un algodón con el líquido. Aplica en el rostro con movimientos circulares y deja que se seque solo. Si consigues en la dietética la crema de té verde, mucho mejor; colócala todas las noches antes de dormir.

9. Consumir un poco de vinagre de manzana en las comidas también puede ser un excelente remedio casero para la rosácea. Esto se debe a que estimula la liberación de enzimas digestivas que normalizan el equilibrio de bacterias en el intestino. Si se tiene problemas en el esófago no se recomienda el consumo.

10. Aplica aceite de alcanfor en las áreas afectadas, una vez lavado el rostro. Se absorberá rápidamente y aprovecharás sus efectos calmantes, antimicrobianos y analgésicos. Sólo unas gotas en un algodón son suficientes cada día.

11. Aplica aceite de lavanda para limpiar las heridas que produce la rosácea en la piel, con la cara limpia y seca. Contiene una sustancia que puede irritar, por lo que es preciso realizar la prueba de la alergia en la muñeca. Si no hay ninguna reacción, puedes empapar un algodón y masajear.

12. Frota copos de avena en la piel. Esto sirve para limpiar, humectar, aliviar la irritación, calmar la picazón y actuar como un potente antiinflamatorio, todas estas propiedades ideales para tratar con la rosácea. Además protegerás la dermis y ampliarás sus “barreras”.

Tratamientos caseros para combatir la rosácea 13. Aplica aceite de árbol de té, cuyas propiedades son tanto antisépticas como antiinflamatorias. Mata gérmenes y contiene muchos nutrientes. Ten en cuenta que este aceite es muy concentrado, por lo que debes usar poca cantidad. Los efectos secundarios más frecuentes son dermatitis y reacción alérgica.

14. Aplicar una mascarilla de miel cuando sientes las molestias de la rosácea puede ser una buena opción. La miel tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias que evita la aparición del característico color rojizo. Al mismo tiempo aportarás hidratación y mucha suavidad a la piel. Te recomendamos aplicar una mascarilla de miel una vez a la semana. De esta forma podrás eliminar los síntomas que tengas y prevenir la aparición de otros.

15. Uno de los principales componentes del regaliz es la glicirricina y se ha comprobado que es útil para combatir la rosácea. Otro de sus beneficios es que reduce la inflamación y alivia la irritación lo cual reduce el enrojecimiento. Puedes mezclar dos gotas de extracto de regaliz en una cucharadita de un aceite como el de jojoba. Lo mezclas y te lo pones en las zonas afectadas. También encontrarás cremas que contienen este ingrediente y que últimamente se están usando para tratar las pieles con rosácea.

Recomendaciones para la rosácea

  • Come de manera saludable. Las deficiencias de nutrientes pueden empeorar el cuadro. Elimina los alimentos que contengan grasas trans, azúcar, sirope de maíz alto en fructosa, lácteos, glúten y frutos secos. En lugar de ello, come cereales integrales, vegetales como remolacha, zuchini, col rizada, brócoli, cebolla y espinaca, frutas como manzana, ciruela, pomelo, granada y cereza, además de pescados ricos en ácidos grasos omega E (salmón, sardina y mero).
  • Investiga si eres alérgico a un alimento en particular. Lleva un diario o agenda donde anotes todo lo que consumes y compara con el aspecto de tu piel. Cuando los detectes, deja de consumirlos.
  • Utiliza un jabón suave y natural, enjuaga con agua tibia o templada, nunca caliente o fría. Seca el rostro con una toalla de algodón, sin restregar sino con golpecitos suaves.
  • Evita los productos abrasivos, como lociones after shave, jabones ásperos, astringentes, esponjas exfoliantes, etc. No uses cremas antiarrugas porque sus fórmulas enrojecen más la piel.
  • Evita usar ropa de lana, porque mantienen el cuerpo caliente, causando enrojecimiento y erupciones. Tampoco vayas a saunas o piscinas climatizadas.

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