Dieta mediterránea

Se conoce a la dieta mediterránea a la manera de alimentación establecida en una idealización de algunos patronos dietéticos, es bastante conocida por sus beneficios para la salud. Se menciona tanto el aporte de esta dieta que a menudo nos olvidamos de cómo seguirla, existen los alimentos y su frecuencia de consumo para una persona sana, pero también para aquellos que están necesitados en bajar de peso por el consumo de productos inadecuados.

La dieta mediterránea se ha ido forjando a lo largo del tiempo, ya que el consumo de alimentos sanos muchas veces previene las enfermedades coronarias y produce un nivel más bajo de colesterol en sangre. Además, tiene puntos a su favor por ser:

  • Es baja en grasas saturadas.
  • Baja en proteína animal.
  • Alta en grasas monoinsaturadas.
  • Rica en antioxidantes como frutas, frutos secos, verduras y legumbres.
  • Equilibrada en ácidos grasos poliinsaturados.
  • Rica en fibra como frutas, verduras, legumbres y cereales.

Dieta mediterránea saludable

© micromonkey - Fotolia.com
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1. Consumir diariamente productos lácteos, especialmente en yogurt y queso
Nutricionalmente se debe destacar que los productos lácteos es una excelente fuente de proteínas con alto valor biológico, minerales, calcio, fosforo y vitamina. El consumo de leches fermentadas como el yogur, queso y otras, se asocian  a una serie de beneficios para el funcionamiento del organismo. Además, estos productos contienen microorganismos vivos capaces de mejorar el equilibrio de la flora intestinal.

2. Utilizar aceite de oliva como principal grasa de adición
Este producto es el más utilizado en la cocina mediterránea ya que es un alimento rico en vitamina E, betacarotenos y ácidos grasos momoinsaturados que le otorgan propiedades cardioprotectoras. Este beneficio presenta un tesoro dentro de la dieta por lo que ha perdurado a través de siglos entre las costumbres gastronómicas regionales, otorgando a los platos un sabor y aroma único

3. Consumir pescado y huevos con moderación
Se recomienza el consumo del pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana, sus grases aunque son de origen animal, cuentan con propiedades bastante parecidas a las grasas de origen vegetal a las que se les atribuye patrimonios protectores frente a enfermedades cardiovasculares. Lo huevos poseen proteínas de muy buena calidad, grasas y diversas vitaminas y minerales que lo convierten en un alimento muy rico. El consumo de tres o cuatro huevos a la semana es una buena opción al igual que la carne y el pescado.

4. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia
Las verduras, hortalizas y los frutos son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra e una dieta mediterránea que aportan al mismo tiempo, una gran cantidad de líquido. Se recomienda consumir cinco raciones de fruta y verdura a diario. Se debe tener en cuenta que gracias a su contenido elevado en antioxidantes y fibras se pueden prevenir algunas que otras enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, por esto y otras cosas más son importantes el consumo de estos grandes beneficios, no solo para mantener el cuerpo en forma, sino para el cuidado especial del organismo.

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