Mujer… ámate sin importar tu talla o tu tamaño (I)

En este artículo deseo hablarles de mi experiencia, acerca de la visión que tenía de mi cuerpo, de lo mal que me sentía por mis excesos y del cambio que tuve luego de comprender que ser un poco rellenita no es malo, ni nos hace menos que los demás. Espero que a todas aquellas mujeres de tallas o cuerpos grandes, les sirva para comenzar a amar sus curvas y su cuerpo maravilloso. Espero les guste… lo escribo con todo el respeto, cariño y admiración de siempre.

Ámate sin importar tu talla o tu tamaño

¿Alguna vez te has mirado al espejo y lo que ves no te ha gustado?, ¿has ido a comprar ropa y sales llorando porque crees que nada te queda bien?, ¿te molestan porque eres una mujer de talla grande o de gran tamaño?… pues déjame decirte que a mi también me ha pasado y he analizado la situación desde otro punto de vista, he comenzado a redescubrirme y a agradecer por ser como soy, con mis excesos.

Mujer… ámate sin importar tu talla o tu tamañoNo tengo un cuerpo muy grande, ni muchas tallas, pero si tengo mis excesos, los cuales no me gustan mucho, pero no es porque me sienta mal por mi cuerpo ni mucho menos, simplemente es porque desafortunadamente me he dejado llevar un poco por los cánones de belleza que nos muestran en los medios todos los días, cosa que me hizo pensar erradamente, pensando que sería mucho más linda con menos piernas, menos cola o una cara más delgada y no estaba más alejada de la realidad.

Comienzo por decir que no siempre tuve el cuerpo que tengo en este momento, ya que siempre fui delgada, aunque con algunos gorditos que a mi modo de ver sólo veía yo. Con el tiempo me di cuenta que cada vez que iba a comprar ropa, la talla de la misma aumentaba un poco, y, comencé a sentirme mal, no solo por lo que veía en el espejo, sino también por los comentarios que escuchaba de mi familia, en los que mencionaban que me veían algo pasada de peso y fue allí donde comenzó todo.

Obviamente mi vida no cambió cuando me di cuenta que tenía unas tallas de más en mi cuerpo, ya que sigo teniendo un trabajo increíble, un novio que me ama infinitamente, una familia que me apoya y excelentes amigos que me acompañan en el camino. La verdad vivo en un mundo ideal… al menos para mí…, en el que a pesar de los problemas, tengo la capacidad de mantener mi cabeza en alto, tengo malos días, sonrío siempre, lloro cuando algo me duele, amo de corazón, en fin, agradezco todo lo que me brinda la vida.

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A pesar de toda esa fuerza que suelo tener para enfrentar los tropiezos de la vida, me enfrenté a esta situación impensable para mí, ya que jamás imaginé que la frustración apareciera en mi vida, solo por tener una talla más de pantalón o unos gorditos de más. Las mujeres que tienen kilos de más, tallas y cuerpos grandes, comprenderán de que les hablo y toda esa parte “oscura” que implica vivir siendo rellenitas, gorditas o macizas, como quieran llamarlo.

Entiendo que todos debemos llevar una vida sana, realizar ejercicios regularmente y alimentarnos equilibradamente, pero en ocasiones la gordura nada tiene que ver con comer mucho o no hacer ejercicios. Son muchas las mujeres que sufren de enfermedades que hacen que aumenten de peso sin quererlo y es allí cuando se comprende realmente lo valioso que es amarnos como somos, no ofender a nadie y aceptar a quien a nuestro modo de ver es “diferente”.

Jamás he sido partidaria de hacer dietas extremas, tomar pastillas para bajar de peso, realizarme alguna cirugía, etc., y, algo que siempre he defendido y tratado de inculcarle a todas es que debemos amarnos tal y como somos, dejando atrás los juicios tan severos hacia nosotras mismas, agradeciendo todo lo que la vida nos brinda. Por eso decidí que de ahora en adelante, amaría mi cuerpo, cada centímetro de él, cada curva prominente, cada gordito, etc., tal y como es.

Mi belleza va más allá de todo aquello que veía en el espejo y no me gustaba, va más allá de entrar a una tienda y ver que todo lo que venden es para mujeres delgadas, va más allá del valor que le dan al cuerpo escultural, va más allá de todos esos prototipos de mujer fatal que vemos en los medios, mi belleza está en mi interior, en cómo me comporto con los demás, en el amor que le imprimo a cada cosa que hago, en el agradecimiento que doy de tener manos, piernas, pechos, cadera, cintura, un poco grande, es verdad, pero hermoso al fin y al cabo.

Existen miles de razones por las que nuestro cuerpo es un templo y debemos amarlo así como es, a pesar de que el mundo conspire en nuestra contra y nos recuerde que el cuerpo que tenemos no cumple con unas reglas específicas para algunos necesarias u obligatorias, en realidad somos perfectas así y cuando te convenzas de eso, que unos kilos de más no son impedimento para ser feliz, para verte y sentirte fabulosa, para ser sexy, para ser una mujer con m mayúscula, te darás cuenta que tu belleza va más allá de eso.

Convéncete de que eres una creación hermosa de un universo amoroso y eres infinitamente merecedora de amor, paz mental, y autoestima, exactamente como eres aquí y ahora. Pero también cuídate, es necesario para que tengas mucho tiempo, para compartir junto a quienes te aman y aprender más de la vida.

Mujer… ámate sin importar tu talla o tu tamaño (Segunda parte)

Con el cariño de siempre ♥♥CaritO♥♥

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