Cómo controlar el mal genio

¿Cuántas veces has pasado por momentos tan estresantes y malos que el mal genio te consume, hasta que explotas de manera exagerada, hiriendo personas que no tienen la culpa de tu enojo?. Pues este tipo de emociones se pueden controlar intentando que no se te salgan de las manos.

Cuando nos ponemos de mal genio, dejamos salir algo que jamás pensábamos que existía dentro de nosotras, sale un yo que no conocíamos y en muchas ocasiones no es una buena muestra de lo que somos. El enojo surge en momentos que nos causan malestar, circunstancias desagradables, sobretodo en esos momentos en el que el cansancio nos ataca y bajo el fuerte estrés se presentan en muchas ocasiones más sensibilidad de lo acostumbrado.

como controlar el enojoCuando experimentamos enojo es mucho mas difícil controlar nuestras emociones, frustraciones y muy pocas veces podemos tomar una decisión adecuada, porque actuamos por impulso o por la emoción del momento, para darnos cuenta más tarde que el enojo que en su momento sentimos fue más grande al motivo que nos lo provocó.

Muchas veces pensamos que al enojarnos podemos descargar la rabia o frustraciones que se han venido acumulando por algún tiempo, por lo mismo no intentamos reprimir esa emoción o sentimiento de enojo, para darnos cuenta más tarde que no sentimos un alivio sino tan sólo un desahogo momentáneo.

Por esta razón debemos saber manejar estos momentos de ira y cólera que nos agobian, una buena forma es encerrarnos en nuestra alcoba, respirar profundo, alejadas sobretodo de las personas con las que tenemos ese enfado y también de quienes podemos causar daño en ese momento, para evitar perder el control, saber como actuar, para no decir cosas, de las cuales no podamos arrepentir y darnos un espacio para tranquilizarnos.

Tener control sobre nuestras reacciones no es lo mismo que reprimir lo que estamos sintiendo, pero haciendo un esfuerzo,  podemos evitar que el enojo se haga violento y nos haga vociferar estruendosamente lo que en nuestro estado normal no haríamos, porque muchas veces, el silencio es más elocuente que los gritos y las palabras soeces provocados por la ira y nuestro descontento, no debemos olvidar que antes de actuar y de hablar, debemos contar hasta diez.

En cualquiera de los casos o motivos de enojo, es mucho mejor enfocarnos a buscar el diálogo pero en el momento preciso, no es recomendable callar las razones por las que nos sentimos mal o de mal genio, lo que expresamos en fundamental a la hora de intentar que las personas entiendan y encontrar también el alivio en nosotras. El mal genio, es un hábito que se puede romper, si aprendemos primero a razonar y tratar de encontrar lo que nos hace enojar y aprender a manejarlo de una manera que no perjudique o haga más grande el conflicto o lo que pensamos que es un conflicto.

El primer paso es identificar que es lo que está generando el malestar o mal genio, para de esta manera tomar la mejor decisión frente a las mismas, luego tómate tu tiempo y respira, antes de reaccionar ya que a la primera es peligroso, los impulsos te pueden jugar una mala pasada.

El mal genio puede herir y alejarte de los que quieres, contrólalo…

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