Causas de agresión en gatos y perros

En 1.998 salió un artículo en la revista Journal of American Medical Association donde decía que anualmente más de cuatro millones de estadounidenses eran mordidos por perros y se gastaban más de 750 mil dólares en gastos médicos. Solo diariamente, 914 personas llegaban  a las salas de emergencia en los hospitales de Estados Unidos por mordidas de perros. Eso es solo lo que se conoce de los perros, pero se sabe que las mordidas y arañazos de gatos también mandan muchas personas diariamente a los hospitales. Pero ¿Qué es lo que causa este comportamiento en las mascotas? ¿Será realmente agresión o será que el animal solo quiere defenderse? Es muy difícil saber qué es lo que desencadena este comportamiento en las mascotas y requiere de tiempo para identificar la causa. Para desgracia de muchos dueños, el pronóstico no es bueno para estas mascotas y las consecuencias tanto para ellos, su familia y los extraños, pueden ser nefastas si no se toman las medidas adecuadas.

En el gato el comportamiento agresivo es más complicado de entender por su forma de ser tampoco predecible, pero hay muchas causas que pueden desencadenar este comportamiento. Por ejemplo, al jugar con él, el juego se puede tornar algo brusco y el gato puede comenzar a asumir posturas defensivas y de agresión. También cuando lo estamos acariciando, el gato puede empezar a sentirse incómodo y, sin saberlo, puede mordernos o rasguñarnos, todo esto sin causa aparente. En los perros este tipo de comportamientos agresivos son disparados principalmente por problemas territoriales y de espacio.

El comportamiento de agresión por territorio puede considerarse “normal” si este ocurre en presencia de otro perro o gato, puesto que es normal que entre ellos se haga respetar el territorio, pero es potencialmente peligroso para las personas. Los gatos en el modo miedo/agresión tienden a morder y aruñar, mientras que los perros tienden a mostrar los dientes, echar sus orejas hacia atrás y fijar la mirada. En los perros este comportamiento se conoce como “Síndrome de Cólera” y las consecuencias de este comportamiento pueden ser desastrosas para el dueño. Lo mejor que se puede hacer en estos casos donde el perro y el gato se comportan de esta manera es salir del lugar, salir de su rango de visión y esperar a que se calme por sí solo. No se aconseja tratar de calmar al animal a la fuerza, regañarlo o golpearlo porque esto termina por aumentar la ira del animal.

Este comportamiento de miedo/agresión proviene de las experiencias vividas por el cachorro o gatico a una edad temprana (de 4 a 12 semanas de edad) cuando la personalidad del animal se está desarrollando. Traumas accidentales con objetos, abusos por parte de los niños de la casa, truenos, luces, agresión por parte de otros animales, están entre las principales causas de este comportamiento. Todas estas experiencias se imprimen en el cerebro del animal, creando en él un miedo hacia ciertas situaciones que generan la respuesta agresiva casi de inmediato y lo peor de todo, de por vida.

Su impresión del mundo ha sido moldeada por aquellos eventos que ellos no decidieron vivir, pero que crearon en ellos huellas. Se puede tratar de evitar aquellas situaciones que disparan en ellos este tipo de comportamientos para minimizar los riesgos pero eso no significa que en cualquier momento, en cualquier lugar y frente o contra cualquier persona, una agresión pueda suceder.

Muchas personas han aprendido una dolorosa lección cuando se deciden a cambiar el comportamiento de sus animales como sea: simplemente es imposible, no se puede. Estas personas por mas buenas intenciones que tengan con sus mascotas y por mas amor que le tengan terminan por darse cuenta, luego de ser agredidos física y mentalmente (estas mascotas pueden llegar a generar un miedo permanente en sus dueños), que todo su amor, buena intención y compresión no lograra corregir el comportamiento agresivo de su mascota. Sin embargo, no todos los perros o gatos que presenten este tipo de comportamiento no lograran controlarlo, pero si seguirán siendo un peligro potencial para otras personas.

Lo mejor que se puede hacer en estos casos es tener mucha paciencia y sobre todo cuidado, consultar a criadores, otros dueños de mascotas, médicos veterinarios, etólogos veterinarios, leer mucho, consultar mucho y tratar de buscar la mejor manera de sobrellevar este problema. En países como Estados Unidos, recomiendan sacrificar a la mascota, puesto que no todos están dispuestos a gastar tanto dinero en drogas, médicos, etólogos y tampoco tienen la paciencia y el tiempo para dedicarle a un problema el cual requiere de 24 horas de dedicación. Y si hay quien lo haga es prudente decirle a esa persona que este problema simplemente no tiene solución, es imposible decodificar el cerebro del animal y hacerle olvidar una respuesta evolutiva para protegerse. La única solución sería que volviera a nacer y evitarle todas esas experiencias traumáticas. Y ¿porqué no se puede solucionar este problema?, porque el animal simplemente no puede hacer nada con el hecho de ser como es, es decir, el simplemente reacciona, el no puede decirse a sí mismo “estoy haciendo mal, no puedo continuar así, quiero cambiar”.

Pero mucho cuidado, hay otras causas que pueden generar una respuesta de agresión en la mascota, por eso no se debe confundir. Lo más adecuado es visitar al veterinario para descartar causas físicas como una herida, una fractura, dolores intestinales, obstrucciones, tumores o hasta infecciones. Recordemos que un animal enfermo, adolorido o herido no se dejara tocar fácilmente ya que pensará que va a ser más lastimado y reaccionara con agresión para defenderse.

Al tener una mascota así debemos preguntarnos: ¿vale la pena el riesgo? Se supone que es un miembro más de la familia y va a convivir con nosotros, con nuestra esposa, nuestra madre, nuestros hermanos o nuestros hijos. ¿Vale la pena exponerlos a ellos a ser agredidos, a perder un ojo o hasta morir por el egoísmo de tener a una mascota?

Regalarlo no es una opción y tenerlo amarrado o encerrado tampoco. Tratamiento no tiene este problema, por eso es que muchas veces se recomienda la eutanasia para estos animales. No olvidemos que no podremos estar siempre encima de nuestra mascota previniendo que ataque a alguien, y si algún día llega a hacerlo, serán las autoridades quienes terminen por aplicar la eutanasia a nuestra mascota o recomendar un tratamiento para tratar este desorden psicológico.

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