Anorexia y Bulimia: trastornos de la conducta alimentaria

anorexiaLa anorexia y la bulimia, dos trastornos de la conducta alimentaria, se ven cada vez con mayor frecuencia en la población juvenil, debido a la importancia que se le atribuye a la imagen corporal: a estar delgadas. Esta “presión social” lleva a que las jóvenes entre los 14 y 18 años estén el rango de mayor incidencia de presentación de la enfermedad. ¿Pero cuáles son las características principales? La pérdida deliberada de peso acompañada de un deseo intenso de estar delgadas y las alteraciones en el ciclo menstrual.

Con el estudio de estos trastornos, se ha encontrado que las adolescentes que los padecen tienen una personalidad característica como es ser bastante perfeccionistas, reservadas, de buen rendimiento en diferentes facetas de la vida (estudio, deporte…); generalmente pertenecen a familias de padres sobreprotectores, rígidos, con falta de resolución de conflictos. Hasta un 6-10% de las hermanas de pacientes con este trastorno también lo padecen. El síntoma predominante es un temor extremo a ganar peso, asociado a ideas sobrevaloradas respecto al tamaño y peso corporal y un firme deseo de estar delgadas. Se produce una alteración en la percepción de la imagen corporal y ellas se “siguen” viendo gordas a pesar de estar extremadamente “delgadas” y niegan padecer una enfermedad.

Los bulímicos se producen vómito para evitar el efecto de la comida sobre su cuerpo.

Estas adolescentes, para bajar de peso, hacen dietas muy estrictas, se provocan vómito, toman laxantes/ anorexígenos/ diuréticos y pasan largas horas practicando algún deporte donde queman bastantes calorías. El hábito alimenticio lo tienen alterado: comen a deshoras, pasan mucho tiempo con el plato de comida en frente y juegan con los alimentos. Muestran un gran interés por la alimentación de los demás y les fascina cocinar.

El objetivo del tratamiento contra estas enfermedades es recuperar el estado nutricional. Para esto se requiere apoyo psicológico por parte de un profesional, para modificar las ideas irracionales y distorsionadas de la figura corporal y para identificar las circunstancias desencadenantes de estas conductas. Pero la terapia no debe ser sólo para las pacientes. También sus familias deben asistir, a fin de obtener resultados más favorables.

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